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PolíticaMalvinas: cuatro décadas de cambios entre aperturas, restricciones y reclamos diplomáticos

Malvinas: cuatro décadas de cambios entre aperturas, restricciones y reclamos diplomáticos

Desde el final de la guerra, el 14 de junio de 1982, la Argentina atravesó distintas etapas en su política sobre las Islas Malvinas. Los gobiernos alternaron entre el acercamiento al Reino Unido, el endurecimiento de las restricciones y el reclamo diplomático en foros internacionales.

El mandato constitucional de reclamar la soberanía por vías pacíficas se mantuvo desde 1994, aunque los resultados de las gestiones para abrir una negociación de fondo con Londres fueron limitados.

El primer intento de diálogo y el giro de los años noventa

Tras el cese de hostilidades, el gobierno de facto de Reynaldo Bignone no declaró formalmente el fin del estado de beligerancia, lo que congeló la relación bilateral.

En noviembre de 1982, la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 37/9, que sostuvo que la guerra no modificó la naturaleza de la disputa territorial y pidió retomar las negociaciones.

Con Raúl Alfonsín, la soberanía fue fijada como condición para cualquier diálogo. La reunión de Berna, en Suiza, terminó abruptamente en julio de 1984 porque el Reino Unido se negó a incluir la titularidad de las islas en la agenda.

Dos años después, la Argentina impulsó la creación de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur, aprobada por la ONU mediante la Resolución 41/11. Ese mismo año, Londres estableció unilateralmente una zona de conservación pesquera de 150 millas y la Argentina reforzó el patrullaje en su Zona Económica Exclusiva.

El cambio más marcado llegó durante la presidencia de Carlos Menem. Las declaraciones conjuntas de Madrid I, en 1989, y Madrid II, en 1990, permitieron restablecer las relaciones consulares y diplomáticas con el Reino Unido bajo el llamado Paraguas de Soberanía. La fórmula habilitó acuerdos económicos, de seguridad y conectividad sin que ninguna de las partes abandonara su posición sobre la titularidad del archipiélago.

El canciller Guido Di Tella impulsó además una política de acercamiento a los isleños, que incluyó contactos directos, material cultural y comunicaciones postales. En 1995 se acordó la exploración conjunta de petróleo y gas en una zona delimitada del Atlántico Sudoccidental.

La reforma constitucional de 1994 definió la soberanía argentina como legítima e imprescriptible y su recuperación como un objetivo permanente e irrenunciable. Luego, la declaración conjunta de 1999 habilitó vuelos semanales desde Chile, una escala mensual en Río Gallegos y el ingreso de argentinos con pasaporte a las islas.

De la cooperación al endurecimiento del reclamo

Los gobiernos de Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde abandonaron el esquema de acercamiento a los isleños y volvieron a priorizar el reclamo multilateral.

La Cancillería, conducida por Adalberto Rodríguez Giavarini, protestó contra las licencias pesqueras de largo plazo otorgadas unilateralmente por las autoridades del archipiélago. La crisis socioeconómica de 2001 y 2002, sin embargo, frenó nuevas iniciativas bilaterales.

Con Néstor Kirchner se cerró la etapa de cooperación iniciada con Madrid. En marzo de 2007, el canciller Jorge Taiana anunció la cancelación de la declaración de 1995 sobre hidrocarburos, al sostener que el Reino Unido promovía exploraciones unilaterales. Durante las presidencias de Kirchner y Cristina Kirchner también se aplicaron restricciones al tránsito marítimo y aéreo no autorizado.

En 2008, la Ley General de Pesca fue modificada mediante la Ley 26.386 para impedir que empresas con licencias otorgadas por el gobierno colonial operaran en aguas continentales. El Decreto 256/2010 exigió autorización previa para los buques que viajaran entre puertos continentales y las islas. En 2011, el Mercosur y sus estados asociados acordaron no permitir el amarre de embarcaciones con la bandera colonial del archipiélago.

Las leyes 26.659 y 26.915 establecieron sanciones penales y administrativas para empresas petroleras y bancos que operaran sin aval argentino en la plataforma continental. En 2013, la Cancillería rechazó el referéndum de los habitantes de las islas, en el que el 99,8% votó por continuar como territorio británico de ultramar. Ese año también se creó en la Cancillería la Secretaría de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas.

Los acuerdos de Macri y Fernández

El gobierno de Mauricio Macri procuró recomponer el vínculo con Londres. En septiembre de 2016, el vicecanciller Carlos Foradori y el ministro británico Sir Alan Duncan firmaron el Comunicado Conjunto Foradori-Duncan. El entendimiento propuso remover obstáculos para el desarrollo económico de las islas, habilitar vuelos adicionales y respaldar el Plan Proyecto Humanitario para identificar restos de soldados argentinos en el Cementerio de Darwin.

El plan permitió identificar a más de 115 caídos mediante análisis de ADN y con la participación del Comité Internacional de la Cruz Roja. El acuerdo fue cuestionado por sectores opositores, que señalaron que no incluía compromisos británicos sobre soberanía y que no había sido enviado al Congreso para su aprobación.

En 2022, las memorias de Duncan relataron que el cierre de la negociación ocurrió en la bodega de la Embajada del Reino Unido en Buenos Aires. Según el exfuncionario, ambos se dieron la mano sobre un acuerdo preliminar a las dos de la mañana y, al día siguiente, Foradori habría dicho que no recordaba todos los detalles porque estaba borracho.

Durante la administración de Alberto Fernández se sancionaron nuevas normas sobre la plataforma continental y la pesca. La Ley 27.557 incorporó la demarcación ampliada validada por la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU; la Ley 27.564 elevó las multas por pesca ilegal y la Ley 27.558 creó el Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas.

El 2 de marzo de 2023, en la Cumbre de Cancilleres del G20 en Nueva Delhi, el canciller Santiago Cafiero comunicó a su par británico James Cleverly el fin del Comunicado Conjunto Foradori-Duncan.

La decisión se fundamentó en la continuidad de las exploraciones unilaterales y los ejercicios militares británicos, además de la negativa a negociar la soberanía conforme a las resoluciones de la ONU.

El cambio discursivo durante la gestión de Milei

La reciente cadena nacional de Javier Milei volvió a ubicar la cuestión Malvinas en el centro de la agenda y acercó su discurso a la doctrina histórica de la diplomacia argentina: una solución bilateral con el Reino Unido, dentro del marco de las resoluciones de la ONU.

La posición contrasta con declaraciones anteriores del Presidente, quien había planteado que cualquier salida diplomática debía contemplar la voluntad de los isleños. También mencionó modelos inspirados en Hong Kong y sostuvo que la restitución territorial dependería de que los habitantes decidieran “votar con los pies” a favor de la Argentina. Milei expresó además admiración por Margaret Thatcher, la primera ministra británica que ordenó el hundimiento del crucero ARA General Belgrano.

En septiembre de 2024, la entonces canciller Diana Mondino y el secretario británico de Relaciones Exteriores David Lammy firmaron un entendimiento que retomó la cooperación práctica bajo el paraguas de soberanía. El acuerdo incluyó el restablecimiento del vuelo de LATAM entre São Paulo, Córdoba y Puerto Argentino; el inicio de la tercera fase del plan para identificar caídos y facilitar los viajes de familiares al Cementerio de Darwin; y el intercambio científico y pesquero.

Ese entendimiento recibió críticas de la vicepresidenta Victoria Villarruel, de sectores del peronismo, de centros de excombatientes y del gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, quienes lo compararon con el antecedente de 2016.

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